Aunque ya hace unos años,--"mogollón" -- , hay una "tira de recuerdos ", que siempre ocupan un lugar en "mis desmemorias". Cuando me hacen entrevistas y me preguntan cómo me metí en este maravilloso mundo de la música, siempre contesto que fue yendo al Circo. Y se sonríen, pero, es cierto...
Sucedió en los primeros años 60 cuando el gusanillo -- más bien "garrapata" -- de la música se adentró en mi persona y ahí se quedó hasta hoy. Esta es una crónica de aquellos tiempos en los que pasé de los guateques a los conciertos en directo.

Historias del Price: “Un espectáculo de juventud para los jóvenes amantes de
la música de nuestro tiempo”.
Rebobinando y
reviviendo mis andanzas musicales madrileñas de principios de los años 60,
pulso la tecla de Stop y paro la cinta de mis desmemorias en el
recuerdo del Circo Price que se demolió en 1970 y a ese solar llegaron dependencias del Ministerio de Cultura. ¿Premonición? o ¿ Casualidad?.¡ Vaya Ud. a saber!. El actual Teatro Circo Price fue inaugurado en 2007 y esta instalado en la Ronda de Atocha.
El caso es que las sesiones matinales del Price madrileño fueron para mí toda
una escuela donde aprendí las primeras lecciones como espectador musical de
conciertos. El rock existía en España antes del Price, pero fué en los locales
de este Circo donde empieza escribirse la historia del mismo. La etapa
anterior queda como pre-historia.
¡ Marchando
otra de ambiente de época! ...
Cuando los
estudios me dejaban libre, o yo los dejaba a ellos – que de todo había –
frecuentaba en mi itinerario de fin de semana locales de baile, como el
Parnaso, donde los grupos madrileños de la época amenizaban las sesiones con
música en directo. Debido a las timideces, derivadas de mi
poco desarrollado sentido del ritmo, servidor se limitaba a tomar posiciones en
la barra, pasar de las rápidas, y esperar el turno de las canciones lentas
donde, lo de bailar, era solo una disculpa.
Además de la inspección
ocular del ambiente, de gastar coderas y tomar algún que otro Horse
Neck – combinación de moda que consistía en Ginger Ale con Brandy –
en las barras se hacia amistad con otros muchachos hablando de chicas y
de música.
De esta manera me entero de unas sesiones matinales que se estaban celebrando en el Circo Price, y en las que según referencias de mis compañeros de barra , se lo pasaba uno de lo lindo. La curiosidad hace que un domingo abandone el circuito del aperitivo y me dirija hacia la plaza del Rey y me plante ante las taquillas del Price donde se anunciaba la celebración de los Festivales de Música Moderna en los siguientes términos:
¡ La
actualidad musical y los ritmos de hoy con los más audaces y aplaudidos
intérpretes de la música moderna sobre la pista luminosa del Price Hall !.

También andaban por allí Los Pekenikes, anunciados como los aristócratas
del twist o ídolos de hoy, y Los Cinco Estudiantes,
considerados como el primer conjunto de España. Otros asiduos eran Los
Jets, Mike Ríos y un cantante italiano llamado Torrebruno que
junto a Miguel Angel Nieto hacía las veces de ocasional
presentador de los festivales y que, tres años más tarde, tuvo el gran honor de
presentar en la plaza de toros de las Ventas a los mismísimos Beatles...
Particularmente
me impacto la actuación de un grupo que cantaba en inglés y que decía venir de
Inglaterra, aunque de donde provenían realmente era de Gibraltar, eran
"llanitos". Se llamaba Diamonds Boys y me dejaron
impresionados con los instrumentos y el equipo de sonido que traian más que por
las canciones que interpretaban.
Esto, a los jóvenes de hoy, les puede parecer una chorrada, y tal vez así fuera, pero no se veían todos los días buenas guitarras, amplificadores y baterías. Realmente, solo con ver en escena a los Diamonds Boys se le ponía a uno cara de lelo que acentuaba sus rasgos al escucharlos cantar en inglés...”la repera”...Aquel grupo se disolvió pronto, dos de sus miembros, Albert y Richard, forman un dúo también de efímera vida artística al marcharse uno de ellos, Albert, se fue a Inglaterra para empezar como Albert Hammond su carrera como cantante y compositor entre la élite mundial.
Un festival !millonario" de ilusiones

Pues bien,
aquellos primeros conciertos del Price eran millonarios, multimillonarios...
solo que en ilusiones. He aquí la liquidación historica del primer festival del
Price celebrado el dia 18 de noviembre de 1962:
RECAUDACION ..................................................................
25. 510 pts.
Impuesto de
Autores ( 10 %) .................... 2.551 pts.
Impuesto de
Menores ( 5% ) .................... 1.275 pts.
Presupuesto
Programa ............................. 3.575 pts.
PERSONAL
TECNICO
Maquinistas
Electricistas
Auxiliares y
Calefactor
Gratificación
electricistas
Horas
extraordinarias
Acomodadores
Porteros
Jefe de
Personal
Administrador
Taquilleras
................................................ 4.215 pts.
LOCAL
Renta ( 3ª
parte) ....................................... 1.850 pts.
Luz
..........................................................
750 pts.
Calefacción
.............................................. 700 pts.
PROPAGANDA
400 Carteles
a 3 pts.................................. 1.200 pts.
Anuncio en
ABC .................................... 2.700 pts.
Anuncio en
PUEBLO ........................... 1.600 pts.
Anuncio en
MARCA .............................. 675 pts.
Total Gastos
.......................................................................................
22.591 pts.
Liquído ............ 2.918 pts
REPARTO DE
BENEFICIOS
50 % Empresa
Feijoo - Castilla = 1. 459 pts.
50 %
Organización
= 1. 459 pts.
Los chicos malos del rock y la prensa de la época
La nueva música atraía
todos los domingos al Price alrededor de 2.000 jóvenes. Una afluencia que
empezó a molestar y escandalizar a la gente "mayor". Publicaciones de
la época daban la voz de alarma con artículos que no solo reflejaban total
desconocimiento del tema sino que también destilaban mala leche. Había
que poner freno a tanto desorden que amenazaba, en opinión de los
articulistas, con la pérdida de respeto a toda autoridad establecida.
La verdad era
que yo no entendía nada de aquella cruzada contra el rock and roll y el twist
emprendida por emisoras de radio y periódicos . Lo pasaba fenómeno, no me metía
con nadie , me divertía y nunca se me paso por la imaginación que estaba en
medio de un enfrentamiento generacional en donde la música ramplona,
ruidosa y excitante, junto a los gritos y las palabras obscenas (?) que
iban en las canciones pudieran minar la moral de la sociedad .
¿ Rebelde?... No, al menos con causa y consciencia de serlo. Asistiendo a los festivales de música me sentía diferente. Era una moda y yo, como todo hijo de vecino que pudiera hacerlo, iba a la moda y no hacia daño a nadie ni a nada. Era un joven de mi época – esa que después hasta la llamaron prodigiosa -- al que le había tocado bailar y escuchar música de su época.
Volviendo a los
comentarios aparecidos en la prensa española en los primeros años 60 sobre la
música joven , insistir en que reflejaban una falta total de
asimilación de lo que estaba pasando no solo a nivel musical, sino
también sociológico. Ni olfato había.
Desde que el el
18 de noviembre de 1962 se iniciaron estos Festivales de Música del Price
Hall – que coincidieron en el tiempo con las primeras grabaciones de los
Beatles en Inglaterra – fueron sometidos a un seguimiento de acoso y derribo
con comentarios implacables que presionaban para que la autoridad
competente los clausurara por orden gubernativa. Cuanta más
gente acudía a los festivales matinales del Price, más caña daban
las publicaciones próximas.
¿ A donde
vamos a parar ?

La revista Triunfo publicaba
en diciembre de 1962, recién inaugurados los conciertos, un reportaje sobre los
festivales del Price donde se podían leer párrafos como estos...:
“ ¿ A donde
vamos a parar ?. Los chicos se suben por las paredes mientras les dejan, claro.
Quieren más, siempre más, pero no, nada que hacer. El espectáculo va a
terminar... Se acabó lo que se daba... Esos muchachos que salen tarareando “
Speedy Gonzalez” a tomar el aperitivo y que por la tarde van al guateque
o al bar, ese “americano” al que no se va precisamente a bailar... Por hoy ya
está bien, ya has tenido tu ración de twist, chico. No pierdas la oportunidad.
Ya sabes, los domingos por la mañana puedes gritar, chillar, silbar, patear
bailar y moverte... “.
La consigna era
cargarse esas nocivas actividades juveniles. El diario Pueblo insistía
en los argumentos por los cuales la autoridad competente debia de tomar cartas
en el asunto y dar cerrojazo a este tipo de manifestaciones musicales que
podian desembocar en protestas masivas, social y politicamente peligrosas:
“Algunos
grupos de jóvenes, envenenados por el ritmo a la salida del concierto,
cometieron desmanes y fechorias...”.
Se veia
intenciones políticas donde no las habia y se cargaban las tintas tratando de
emborronar ante la sociedad adulta los nuevos formatos de diversión de la gente
joven que iba a su rollo y pasaba de las reiteradas provocaciones. Los jóvenes
españoles de los primeros años 60 nos estábamos incorporando, a través de la
música y por la vía lenta, a la juventud del mundo.
Domingo tras
domingo ( “si,si,si,si, siempre es domingo... ni me asusta ni preocupa
el porvenir “) en las ciudades españolas, preferentemente Madrid y
Barcelona, se celebraban festivales de música moderna que, con
posterioridad, se incluian en las crónicas de sucesos con las coletillas
tópicas de rotura de mobiliario y alteración del orden público para
poner en estado de alerta a la sociedad adulta.
Bailando Twist

El fenómeno del rock
en España, a pesar de la mala prensa, abrió los ojos de la industria
discográfica que vió en los nuevos ritmos la disculpa perfecta para hacerse con
el mercado juvenil. El madison, hully-gully, limbo, jerk, bossa nova,
loop y sobre todo el twist, junto a algunas canciones
melódicas, sirvieron como sedante de la ficticia crispación generada por
el rock en España. Eran ritmos menos conflictivos que incluso
hacian gracia en la masa adulta que, en ocasiones festivas, hacian sus pinitos
en las reuniones familiares y en las pistas de las Salas de Fiestas y Boites.
En el resumen
1962 de la revista Tele-Radio, por entonces revista oficial
de Televisión Española, incorporaba varios párrafos dedicados
a la música joven y lo hacia en los siguientes términos:
“ Hoy nadie
baila rock, pero todo el mundo baila twist... Sigue en alza el twist, el ritmo
de moda, al que ni el madison ni la bossa- nova o nueva ola ha logrado
arrinconar como se esperaba, haciéndolo desaparecer como el twist barrió los
últimos estertores del rock...”
TVE más
que subirse en el carro de la modernidad, tiraba de él convirtiéndose en
defensora a ultranza del twist.
“ Hubo paises
en los que el twist fue declarado fuera de la ley, mientras otros trataron de
explicar al mundo en que consistía, luchando furiosa, desesperadamente, contra
su general influencia, para defenderlo ardorosa y juvenilmente... Miles de
twist se escucharon la noche de find de año en la televisión en las emisoras de
radio, en las salas de fiestas o en los cotillones de alta alcurnia...
Solamente en
1962, la venta de guitarras eléctricas alcanzó los límites de lo inimaginable.
La juventud española se ha incorporado a la juventud del mundo, pero se ha
incorcoporado a la española... Ustedes habrán visto a menudo fotografías de
fans admiradores de diversos cantantes o ritmos que han de ser desalojados por
la fuerza pública de los locales que han semi-destrozado antes de una de esas
exhibiciones... En los festivales de música moderna española, de twist sobre
todo, no se rompen sillas, ni nadie se altera, ni el orden se rompe... “.
Con todos los
beneplácitos de TVE el twist se convierte en el baile de moda
en España y la mosca de Chuby Checker cría
larvas que sacarán a bailar a las pistas a jóvenes y menos jóvenes que
mostrarán su destreza moviendo caderas en posturas acrobáticas que, alarman a
los traumatólogos que avisan del riesgo físico que este baile entraña.

“ Espejito, espejito mágico... ¿Quién
baila el twist mejor que yo?”
¿ Que hacía un
chico como yo en un época como aquélla donde los bailones se lo comían todo?
. Pués estar a dieta. El baile no era mi fuerte y mientras los demás competian
para molar con las chicas, el menda se
lo montaba trabajando los catering caseros de los
guateques. Comer, lo que se dice comer, comia, ... patatas fritas, canapés,
sandwichs – cuando los había -- pero roscos, ni
uno. Ni trabajando el cup de frutas reforzado, ni las poses de James
Dean , ensayadas previamente ante el espejo, se remediaba mi
aislamiento guatequero. Menos mal que me quedaba el recurso de acercarme
al tocadisco de maletín y ejercer como pincha-discos, habilidad
reservada por entónces para los feos, tímidos y patosos de las
reuniones.
Animado por el
ambiente del Circo Price, decido incorporarme al mundo de los vivos - -
en sentido rítmico -- y me planto en la Academía de Baile “Miky” ,
en la madrileña calle del Carmen, para tomar clases. El presupuesto solo
me permitió estirar un poco las piernas agarrado a unas profesoras que marcaban
el ritmo a base de movimientos de cadera y culo...Total. se me acababan los
tickets y en vez de soltarse, mi cuerpo se ponia más tieso...
Con la teoría
aprendida voy a por la práctica y decido tomar lecciones por mi cuenta usando
el sistema casero de la toalla. Era más barato . Y ahí me
tienen delante del espejo restregando el culo con una toalla en ademán de
secarlo. ¡ No pase horas dando caderazos y moviendo los brazos para secarme un
culo que no tenia mojado...!. Chupé espejo por un tubo hasta que empecé a
soltarme con sube y baja corporal y paseo por toda la habitación al ritmo del
twist. Me puse al día y me planté en los bailes sacando pecho. Me olvidé de
hacer coderas, y de muscular el antebrazo a base del levantamiento de vidrio
las barras y empecé a sacar brillo a las pistas de baile exhibiendo mis
progresos como twister.
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