sábado, 12 de octubre de 2013

MANU CHAO.NI "LA", NI "A"...CORUÑA A SECAS



A MANU CHAO LE GUSTA CORUÑA

1995. Manu Chao y componentes de Mano Negra prueban el sonido de la pandereta en los camerinos antes de su concierto en La Coruña.

LA VISITA DE RAMÓN CHAO

1985. Estoy en la redacción de la emisora de radio Antena 3 Galicia, instalada por entonces en la avenida de Finisterre, cuando me anuncian la visita de Ramón Chao, a quien conozco de leídas como colaborador de La Voz de Galicia. Ramón, que viene de París, trae un casete para que escuche. Es la maqueta de un grupo formado por sus hijos Manu y Antoine Chao. Me pide que la mueva y la haga llegar a la Concejalía de Fiestas, a ver si surge la posibilidad de incluirlo en algún concierto del verano en La Coruña. El grupo se llama Los Carayos, ortografiado así para que los franceses lo pronunciaran "como se manda al" en Galicia. Era un proyecto raro a la vez que notable, que aparenta estar hecho para la fiesta con una línea musical de la que emerge una zarabanda de sonidos mestizos que, según me explica Ramón Chao, están de moda en París.

Hago el acercamiento solicitado, pero, a pesar de insistir en sus raíces gallegas, las gestiones para una actuación no llegan a buen fin porque me dicen que es un grupo desconocido.


Manda Carayo...s


Pasa el tiempo y en 1987 (creo recordar), dentro de las actividades programadas por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, se anuncia en el Frontón de Riazor, frente al Pabellón de Los Deportes, un concierto de Los Carayos. Acudo a la cita musical y me encuentro con un ambiente un tanto desangelado. Allí están Los Carayos, cinco músicos de grupos punteros de la música independiente francesa. Sobre un palco verbenero, intentan centrar la atención de una reducida audiencia a base de un ameno repertorio de canciones variadas. No hay estilo musical determinado, aunque sí abundante rockabilly. Cantan en francés, inglés, castellano y gallego. Manu Chao recuerda sus viajes de pequeño a Galicia y manifiesta, entre aplausos, estar orgulloso de ser "medio gallego".


Los carnavales de Mano Negra

Si inesperado resultó el concierto de Los Carayos, no menos lo es la gira gallega que trae por primera vez a La Coruña a Mano Negra. Una imprevista, sorprendente y reconfortante gira, que acaba en fiesta. La Coruña es el final de esta gira por Galicia de Mano Negra, en marzo de 1995. Sus componentes se han acercado a Ourense para pasar el carnaval. Tocados por la vorágine festiva del antroido, deciden homenajear a sus seguidores gallegos con una serie de conciertos improvisados, “en plan humano” como gusta decir Manu Chao, líder atípico de un colectivo musical que antepone libertades a condicionamientos económicos. Dos días antes del que será el último concierto del improvisado tour gallego, recibo la visita de Manu, quien me explica su intención de actuar en el Playa Club, aunque con una condición. La expone durante la comida: nada de anunciarlo.

Mi gozo ante un concierto servido en bandeja, que puede abarrotar, se moja en el pozo de una decepción pasajera, superada de inmediato por las explicaciones de Manu Chao. Me dice que han actuado en las mismas condiciones en Vigo, Ourense y Santiago, y que los locales reventaron de público. Terminada la comida, me pregunta cómo puede llegar a un local llamado Parrús. Quiere jugar unas partidas de futbolín y saludar a los componentes de Os Diplomáticos de Monte Alto, que paran en ese local. Tras repasar las necesidades técnicas del concierto, se marcha. Yo me pongo en marcha, tocando los resortes disponibles (sobre todo, el corre, ve y dile) para anunciar la actuación. El boca a boca funciona a la perfección y son muchos los que tienen tuvieron la oreja avizor, ya que desde las nueve de la noche del día del concierto, anunciado para las doce, son cientos de personas las que se pasan por el Playa para confirmar la veracidad de la actuación underground de Mano Negra. Al no estar anunciada en ninguna parte, semejaba ser una broma de carnaval.

Una hora antes del inicio del concierto, más de 800 personas abarrotan la sala, que luce un ambiente extraordinario. Para empezar, salen al escenario Os Diplomáticos de Monte Alto, grupo coruñés por el que Manu Chao siente una especial predilección. Además, le une una buena amistad con Xurxo Souto y Rómulo Sanjurjo. De ahí, esta especial colaboración en el concierto sorpresa de La Coruña.

Galicia Tropical


Las canciones de los de Monte Alto hacen elevar los brazos del respetable. Se desnudan los primeros torsos, poniendo en marcha una auténtica brincadeira en el medio de la que Xurxo reivindica a sus héroes. Hay homenajes para Pucho Boedo y Arsenio Iglesias. Es contestado a coro por la “tropa da tralla” que, a pie de escenario, celebra eufóricamente las arroutadas musicales de Os Diplomáticos.

La noche va de sorpresas y, en pleno infarto musical, Xurxo Souto presenta a un invitado especial. Es ¡míster Johnny Rotring!, o sea, Josito Pereiro, el antiguo líder de la banda coruñesa de punk atlántico Radio Océano, que se arranca con dos canciones que hacen resucitar a la recientemente afogada sardiña. Es un entusiástico y eufórico fin de comienzo, que aumenta los niveles de presión en las calderas ambientales, que claman consignas ambientales como El pueblo unido jamás será vencido, Galicia Tropical y Ai vai, ai vai, ai vai carallo ai vai. La sala está a punto de reventón, y yo reventado por el fiestón que se está montando y acongojado ante lo que se ve venir: la salida al escenario de Mano Negra. Explosión de júbilo con profusión de cantos reciben a las huestes de este colectivo musical que, bajo la democrática batuta de Manu Chao, se renueva periódicamente para evitar callosidades anímicas.

Una larga noche de fiesta


Empiezan con su mestizaje musical y no paran hasta después de dos horas. Si no lo veo, no lo creo. Apabullante el poder que ejerce el grupo sobre un público completamente entregado y participativo. Manu Chao magnetiza el escenario y con él una troupé de músicos activos que arropan con arrebato de metales y enloquecidos ritmos unas canciones que abofetean el ambiente sin parar. Música y textos sin descanso, un carrusel de color, ilusión, pasión, energía y amor desbordante... música sin tregua ni descanso, con hip hop, rock, reggae, sones latinos, sons galegos, franceses, árabes... Ritmo, mucho ritmo, y sobre todo coherencia reivindicativa. El público se quiere subir al escenario para ser más protagonista, mientras Manu, con un "escucha Galicia", va encadenando un ambiente festivo en el que la gente canta y baila con secuencias skatalíticas los diferentes mensajes musicales y reivindicativos.

Tras dos horas, piden tiempo muerto. Quince minutos para descansar y vuelta al escenario para seguir alterando los biorritmos de nuevo, esta vez en compañía de Os Diplomáticos de Monte Alto. Cuando parece que todo ha terminado, salta al escenario un grupo de reggae que ofrece una actuación inesperada pero sorprendente.

"¡Qué conciertazo, brother!", exclama la gente mientras a duras penas recupera la compostura. Manu Chao, en la euforia post-concierto se plantea actuar anónimamente en Vilalba, tierra natal de su padre, al día siguiente.
Esa fue la primera y única actuación de Mano Negra en La Coruña. Quisieron volver para actuar en el Coliseo, pero, no pudo ser ya que la fecha elegida estaba ocupada por los Testigos de Jehová y Mano Negra se fue con su música a una discoteca de Betanzos, que llenó con más de dos mil personas.

Pasaron los años, y Mano Negra desapareció: "Mano Negra se acabó rompiendo por usado. Mano Negra era tanta entrega, era la vida privada de todos, había que dar tanto que acabó resultando demasiado. Llegó un momento que éramos muchos y cada uno tenía su vida, su historia, era una alquimia de gente muy diferente, pero que, en cierto modo, tenía la brújula en el mismo sentido, pero pasa la vida, experiencias fuertes por todos lados y las brújulas van cambiando", declaró Manu en una ocasión. Manu Chao volvió a Galicia en agosto de 1998 para montar en Santiago La Feria de las Mentiras.

Me gusta Lalín

Clandestino (1998) fue el primer álbum de Manu Chao en solitario, y supuso no sólo un éxito comercial a nivel mundial sino su asentamiento como uno de los grandes magos del mestizaje mundial de nuestro tiempo. Tras un tiempo de espera, por fin llega su disco Próxima Estación: Esperanza (2001). Otra obra maestra. Sigue los caminos de Clandestino, pero con un aire más colorido y vitalista, un exquisito puzzle sonoro lleno de pegadizas canciones en el que se encuentra Me gustas tú, primer single extraído del álbum. Tema en el que se hace alusión a La Coruña (cantemos todos: "me gusta La Coruña, me gustas tú").

Los rumores de una gira presentación del disco por diferentes ciudades españolas acaparó la atención de los promotores y el interés del Ayuntamiento de La Coruña por que Manu diera un concierto, por alusiones, en el Coliseo. Incluso el Xacobeo hizo gestiones para incluirlo en su agenda festivo musical. Aquello, la contratación de Manu Chao, parecía otra Feria de las Mentiras, puesto que de debajo de las piedras salieron mánagers y pseudománagers ofreciendo el concierto (varios solo de boquilla) con diversidad de cachés. Y se montó la polémica.

Al final apareció por medio el Real Club Deportivo, que fichó a Manu Chao y montó el concierto en Lalín, en el campo de fútbol. Riazor, ni tocarlo Para explicar la ubicación del mismo, que dejó con un palmo de narices al Ayuntamiento y al Xacobeo, se dijo para zanjar la polémica que fuera Manu Chao el que por "motivos personales" eligió ese lugar para dar su único concierto en Galicia. Una decisión cuya lectura encerraba un desacuerdo con la política municipal llevada a cabo por el alcalde Paco Vázquez, partidario acérrimo del topónimo La Coruña, que era el que Manu utilizaba en la canción. Posteriormente, en medios nacionalistas se le reprochó este "La Coruña", y él respondió pidiendo perdón, y alegando que desconocía la existencia de ese conflicto toponímico.

Su "no" a La Coruña también encerraba un desacuerdo con la política la Xunta, que a su vez, y a pesar del inicial interés por contratar al artista, no las tenía todas consigo ante la probabilidad, casi seguridad, de que las consignas reivindicativas de Manu, que forman parte indisoluble de sus conciertos, se volvieran en contra. De hecho, en el concierto de Lalín se escucharon consignas contra el gobierno autonómico y su conselleiro Xosé Cuiña, natural de aquellas tierras.

Llamó poderosamente la atención el hecho de que fuera un club de fútbol el que pusiera el dinero, y también que el lugar elegido fuera precisamente un campo de fútbol (de tierra, eso sí), puesto que en el Estadio Municipal de Riazor, del que es concesionario el citado club, están prohibidos toda clase de eventos que no sean futbolísticos para no dañar el césped.

El 24 de agosto, Manu Chao actuó en Lalín ante 13.000 personas (mil más de las que caben en el Coliseo de La Coruña).

En la introducción al libro Manu Chao en Galiza, ou a aventura da Feira das mentiras (Edicións Xerais), Xurxo Souto concluye su prólogo señalando lo siguiente: "A este carnochiño vagabundo tócalle agora andar polos grandes escenarios. Os galegos démoslle un chisco de solaz. El tamén nos deu vida a xeito. A súa casa segue en Galicia. Oxalá que regrese axiña". Aún quedaba la esperanza de que algún día, tras haber recorrido medio mundo, Manu Chao volviera a esa Coruña que a él le gusta, para dar otro concierto.

Me gustas tú, eslogan turístico

En el último trimestre de 2006 el Ayuntamiento coruñés inicia una campaña turística para promocionar la ciudad en el exterior y lleva como lema Me gusta La Coruña, me gustas tú en tres idiomas (castellano, gallego y portugués). El responsable de Turismo de A Coruña, Moisés Naranjo, explicó a La Voz de Galicia que la empresa que diseñó la campaña consultó con un asesor jurídico, y que éste le informó de que no había problemas legales para registrar ese estribillo como lema.

El mutismo de Manu Chao al respecto (el que calla otorga) de la utilización de una estrofa de su canción Me gustas tú en la campaña promocional del Ayuntamiento coruñés evidenció su proximidad emotiva a esta ciudad en la que cuenta con muy buenos amigos. Sin embargo, en las pasadas elecciones, sí denunció al Partido Popular por incluir una de sus temas, La trampa (de su disco Última estación, Esperanza) en la propaganda electoral "sin haber pedido nunca permiso para ello". La canción, compuesta junto a Tonino Carotone, narra la decepción de alguien que se siente engañado. Fue la banda sonora de un vídeo electoral de un minuto de duración que el PP utilizó en Asturias en varios de sus mítines.

A la tercera, la vencida
Tras los dos intentos frustrados de actuar en A Coruña, después del concierto anónimo de 1995, por fin llega la noticia de que Manu El Esperado actuaría el 23 de mayo de 2008 en el Coliseo, junto a Radio Bemba Sound System, aprovechando una pequeña gira gallega antes de recorrer medio mundo con la bautizada como Tómbola International Tour.

Que había ganas de ver en directo a Manu quedó al descubierto con el ambiente que había en el multiusos coruñés. Se palpaba la diversión en la espera que animó desde un rincón la charanga de Os Festicultores, que regaban con su música el espíritu festivo del recinto que ya había florecido en la pista, las gradas y las barras de los bares donde se agolpaban cientos de personas que hacían cola para abastecerse. Había mucha presión (y no solo cervecera) que se esparramó durante tres horas (sin contar con el fiestorro organizado en los camerinos tras el concierto). Alrededor de 9.000 personas (que sobrepasaron el aforo inicial de 7.500) no pararon de saltar, bailar y cantar.

Una asistencia multitudinaria que achicó el equipo de sonido que adecuado para locales de capacidad media, resultó insuficiente para cubrir el multiusos coruñés puesto en pé de festa. Esta escasez de sonido se vio superada por la masa coral que conocía todas las canciones y las cantaba amplificando de esa manera un repertorio en el que Manu Chao lució inicialmente un ska-reggae pegadizo e inductor de movimientos corporales de variada procedencia del cuerpo humano. Clandestino, Welcome to Tijuana, Casa Babylon, Mariahuana Boggie, Bob Marley is in the house, King of Bongo, Radio Bemba y Yo vengo del norte, entre otras, fluyeron hermanadas sin espacios en blanco.

La música de una canción generaba otra distinta, y el estribillo de esta valía de estrofa de otra. El concierto fue un puzzle musical en el que a base de ska, reggae, raggamuffin, bazucada, conga, rock, rumba y aires morunos el ambiente se emborrachó de verbena. Siempre con Manu Chao funcionando como músico ambulante, fuera de reglas y convenciones, destapando su solvencia disidente a base de cócteles sonoros con sabor a él mismo, combinando notas musicales mientras despierta conciencias. Y es que Manu tiene un código propio que emociona y crea complicidad, alcanzando la categoría de símbolo, al implicarse en luchas sociales.

Ni "La", ni "A": Coruña a secas

Tal vez para evitar la polémica que en su día se había creado por el empleo en la canción Me gustas tú del topónimo La Coruña, Manu pronunció a lo largo del todo el concierto, siempre a secas "Coruña" y cada vez que lo hacía, sin ningún énfasis especial, se daba golpes de pecho, a la altura del corazón, para mostrar su agradecimiento por la acogida recibida y el cariño mostrado… La estrofa de "Me gusta La Coruña, me gustas tú" no se escuchó en el Coliseo, en un concierto en el que Manu Chao desplegó toda la energía de su banda ante un público enloquecido e incansable que después de tres horas de concierto, aún quería y pedía más.