sábado, 13 de mayo de 2017

EL ROCK AND ROLL, ELIXIR DE LA "ETERNA" JUVENTUD DE "SUS SATÁNICAS MAJESTADES", LOS ROLLING STONES.

                     MIS DESPEDIDAS "FALLIDAS" DE LOS ROLLING STONES

Los Rolling Stones anuncian para el próximo 27 de septiembre su único concierto en España. Sera en el Estadio Olímpico de Barcelona, ciudad donde, curiosamente, actuaron por primera vez en España el 11 de julio de 1976 en el "ruedo" de la Monumental en 1976.


Comida previa al concierto junto a compañeros de prensa y radio musical

Y hasta allí me fui para ver y escuchar a sus "Satánicas Majestades" y darles la bienvenida junto a  11.000 personas más. Fue una noche calurosa y no solo musicalmente, que también. El "bochorno" ambiental había acabado con todo tipo de bebidas y en las barras solo quedaba coñac, que supongo también se terminaría, y los grifos de los servicios habían sido inutilizados.

Algo que no pude comprobar porque al final salí "pitando" para beber en un cafetería próxima un litro de agua casi de un sorbo, tal era mi estado de deshidratación.

Pero volviendo al concierto, que había compartido con el maestro de la radio musical Ángel Álvarez de vecino, los Stones venían con el refuerzo del organista Billy Preston- "conocido como el quinto Beatle por haber colaborado en varios trabajos con los de Liverpool -- y el "debut" de Ron Wod  que sustituía a Mick Taylor en el grupo. Aquel día los Rolling, que traian como teloneros a Robin Trovers  y  los Meters, hicieron una faena merecedora de orejas, rabo y vuelta al ruedo. 




A pesar de la sequedad de la cavidad bucal experimentada a lo largo del concierto, en el que saqué varias veces la lengua de paseo para refrescarla, como  la que figura en su logo, convertido en icono, me quedó un dulce regusto musical por lo presenciado. Si surgía la ocasión, me prometí, volvería  a repetir.

Y la ocasión surgió seis años después, en 1982 , el año del Mundial de fútbol, en Madrid a donde llegaron el 7 de julio y lo hicieron acompañados de rayos y truenos y un diluvio, una tormenta de verano, que empezó a caer sin previo.Esa circunstancia adversa dibujo una sonrisa en mi cara, hasta el punto de que mi vecino de localidad en la grada, el siempre recordado Joaquín Luquí, pregunto el motivo. Le conté mis penurias para poder beber, aunque fuera agua, en el concierto de Barcelona y, sonriendo dijo : ¡No querías agua Nonito...¡¡¡Toma agua!!!. Y me di un sorbo de cerveza, que en esta ocasión si había. Cuenta alguna crónica, en primera persona, que  en Jagger "hizo el amor con los 60.000 fans que llenábamos el recinto»,. «Desde que salió nos magnetizó, conquistó, deslumbró, enardeció, perturbó y pervirtió».. ¡Calenturas a pesar de lo que caías!.




Con posterioridad al concierto, Gay Mercader, organizador del mismo, contó una anécdota de como se vivieron en camerinos los difíciles momentos provocados por el "chaparrón": "Mick Jagger miró al cielo y, sin decir una palabra, todos le entendieron: 'Este es el momento idóneo!'". Y así, entre rayos y truenos, los Rolling Stones salieron al escenario desafiando a los elementos  dispuestos a empapar, también con su música, a los miles de súbditos allí reunidos. Los Rolling Stones de la época , Mick, Keith Richards, Ronnie Wood, Charlie Watts y Bill Wyman, se quedaron en Madrid a la espera de ofrecer un nuevo concierto que como el anterior reuniría alrededor de 60.000 personas, muchas de las cuales hicieron "doblete".




Y como no hay dos sin tres, y ante el rumor de una despedida de los Rolling, dada la "edad" de los componentes, regresé el  17 de junio de 1990  al Vicente Calderón para "despedirlos" -- el día anterior también habían actuado -- en la gira  europea "Urban Jungle 1990", continuación de la de presentación del disco Steel Wheels. Aquella fue la última vez que se pudo ver a Bill Wyman tocando con el grupo.


Fue una despedida en falso, ya que el grupo se mantuvo vivo y coleando y ante el anunció de su llegada a Gijón, a cuestas con su gira mundial "Voodoo Launge Tour" el 22 de julio de 1995, para celebrar mi cumpleaños, viaje a tierras asturianas para estar en el  Estadio del Molinón en único concierto que el grupo británico ofreció en España, por si era el de "despedida". Era su cuarta visita a nuestro país y no me había perdido ninguna.



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Por si su gira "Bridges to Babylon" sería la última, para "Vigo me fui" a "despedirlos", al estadio de Balaídos, a rendirles pleitesía el 18 de julio de 1998. Pero de nuevo la supuesta despedida no fue tal y "Sus Satánicas Majestades", siguieron vivos  y coleando y el  Xacobeo anuncía para el 16 de julio de 1999 un concierto de los Rolling Stones en el Monte del Gozo y a Santiago "fui ligerito" para verlos por sexta vez , por si, de "casualidad" era su adiós.





¡Si quieres arroz Catalina!. Cuando anunciaron su presencia en Madrid  de "40 Licks World Tour en 2003", acudí nuevamente al estadio Vicente Calderón para despedirme "yo" de ellos, el 27 de junio del 2003, ya que no tenían trazas de "tirar la tolla" a pesar de su longevidad artística.

Resultado de imagen de 40 Licks World Tour en 2003 madrid


Y ahí me despedí de sus directos mientras ellos inasequibles al desaliento seguían en la brecha. Volvieron en 2006 , 2007 y 2014 y  me quedé sin ir a "despedirlos" . .

Ahora anuncian un único concierto en Barcelona ,para el mes de septiembre, ciudad en la que dieron su primer concierto en España  hace 41 años. ¿Será el "definitivo" (?) . No lo tengo muy claro...a lo mejor sí y de ahí que esté pensando ir a "despedirlos", una vez más.

Estos septuagenarios,  alguno de mi quinta como Jagger -- al que solo verlo en acción me produce agujetas y me hace sacar la lengua fuera  --demuestran que el rock´n´roll no tiene edad de caducidad.

Recupero para la ocasión un comentario que Nacho Sainz de Tejada publico en "El País" al respecto:

" Los Rolling Stones no están pasados de época. Muy al contrario. Nadie puede mantener el éxito instalado en el desfase, porque la nostalgia no llena estadios. Los Stones conservan su gancho porque, igual que en los sesenta representaban rebeldía, espíritu de calle, riesgo, novedad y ruptura, hoy significan establecimiento, espíritu de élite, conservadurismo, clasicismo e instalación. Permanecen arriba porque continúan siendo el espejo de una porción importante de la sociedad que les acompaña en su camino.



¡Larga vida al rock and roll!.