viernes, 11 de diciembre de 2015

AUTOEDICION:"MONTATELO POR TU CUENTA"



"Hola, te enviamos nuestro primer álbum para que lo puedas escuchar y opinar sobre él. Este disco es el resultado de un esfuerzo titánico de autoedición". Así rezaba una nota adjunta de un grupo "primerizo" que quiere abrirse camino en el panorama musical, como tantos otros, por los caminos de la autoedición, un sector que en la actualidad está incorporando al escaparate digital y físico alimento nutritivo para los aficionados.

Grabar un disco siempre fue un "sueño musical". Hace años, el esquema era el siguiente. Un grupo musical o un cantante aficionado, después de grabar su maqueta en un casete o algún otro tipo de soporte, enviaba todo el material en un sobre a la discográfica de referencia, en espera de una respuesta.

 En la mayoría de los casos, esta nunca llegaba. Y el artista renunciaba a su sueño. En la situación más optimista, la discográfica sí accedía a editar el disco. Tras la firma de un contrato, el artista se despreocupaba. La empresa financiaba los costes de grabación, producción, promoción y distribución para que el disco arrasara en las tiendas. Con los royaltis de las ventas, el músico ganaba dinero, la discográfica recuperaba la inversión y conseguía beneficios. ¡Qué tiempos aquellos!.

Durante décadas, la industria musical ha vivido gracias a este mecanismo. Pero la realidad en los últimos años ha cambiado de forma radical. En la actualidad, basta con vender cien ejemplares en una semana para entrar en la lista de los cien discos más vendidos en España. Y la piratería hace estragos. Según el Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales, sólo dos de cada cien canciones que se escuchan son legales. 

En la actualidad la tecnología ha dado un gran empujón al músico aficionado, ya que existen programas en el ordenador que permiten grabar canciones en la propia casa con una calidad más que aceptable si se aspira a unos formatos de distribución digital..

Al mismo tiempo existen numerosos estudios de grabación con costes asequibles para los trabajos con formato físico. Con el disco en la mano, el autor tiene varias posibilidades. Por ejemplo, optar por hacerlo todo solo. Esta es una opción ideal para aquellos artistas que ya son consagrados, pero que, por una razón u otra, han optado por autoeditarse  -- según algunas fuentes del sector, el 70 por ciento de los músicos en España ya lo hacen y prescinden de las discográficas de toda la vida -- .

Los artistas autoeditados no consagrados después de grabar el disco tienen por delante un largo y arduo camino para darlo a conocer promoviendo su trabajo en medios, blogs, diarios digitales y en las redes sociales. Todo depende de los objetivos. Puedes ir de festivales, entrar en el circuito de los conciertos y en el mercado digital. La venta directa desde la página web y la comercialización de los CD en conciertos son otras opciones.

Sea cuál sea el objetivo, es conveniente crear previamente una base de seguidores. A ser posible, incluirlos en la fase de producción del disco. pidiendo  financiación (crowdfunding). Lo ideal es que cuando salga el disco al mercado ellos ya estuvieran esperándolo. De esta manera, los artistas se convierten en empresarios y crean su propio sello. Es la óptica del “móntatelo por tu cuenta”.

Los más "desconocidos" , sobreviven con los directos y unos pocos tratan de alcanzar notoriedad gracias a las ganancias mínimas proporcionadas por el streaming y las descargas.

 Autoeditarse un disco es muy bonito, pero al hacerse autoeditor,  uno se da cuenta de lo que valen las cosas y, sobre todo, que un músico es músico y no compañía discográfica.

Ahora editar un disco está al alcance de cualquiera, pero ganar dinero es muy difícil. El músico tiene que dedicar horas a la promoción para que haya gente interesada en comprar tu música.

Por eso, cada vez son más los artistas autoeditados que acuden a compañías discográficas solicitando poder contratar parte de su organización (promoción, distribución, venta); al mismo tiempo, son cada vez más las compañías tradicionales que abren su equipo a autoeditores para que coordinen la explotación de sus discos”.