viernes, 6 de marzo de 2015

LA " VOZ" SIGUE SONANDO EN "ULTIMATE SINATRA"








El último concierto que Frank Sinatra dio en Europa, fue en el Coliseo de A Coruña el 5 de junio de 1992. Seis años más tarde fallecía  a los 83, después de una legendaria carrera que abarcó 6 décadas.Ahora para celebrar el centenario de su nacimiento se edita "Ultimate Sinatra", el repaso más completo a su carrera con grabaciones en los sellos Columbia, Capitol y Reprise, desde su primera sesión en 1939 con Harry James y su Orquesta, hasta la última en 1993.

A Coruña figura en la biografía musical de Frank Sinatra como la última ciudad en la que se pudo escuchar en directo " la voz" del cantante de "los ojos azules". Un concierto memorable, el celebrado el 5 de junio de 1992 en el Coliseo, al que sin embargo acudió poco público.

 A sus 76 años, Frank Sinatra se subió a un escenario, con formato de ring de boxeo, instalado en el centro, en cuyas esquinas se habían colocado  " tele pronters" -- apuntadores electrónicos -- para pasar las letras de las canciones por si Sinatra tenía lagunas de memoria, provocadas más que por la edad, por la compañía de su amigo Jack Daniels

A sus pies, y en la parte trasera del escenario, una orquesta formada por más de treinta músicos y dirigida por su hijo, arropaba con precisión y brillantez una vocalización perfecta, y un sentido del swing que me tenía boquiabierto de admiración.  Con sus característicos gestos de elegancia cansina, 

Sinatra metía la voz sin esfuerzo aparente y con exquisitez, aguantando el tirón en muchos fraseos, soltando aire y manteniendo una potencia vocal inusual para sus años. Era todo un espectáculo incluso,  cuando se permitió el lujo de saltarse, o cambiar, durante la interpretación de My Way, el orden de varias estrofas de la canción que yo leía perfectamente desde mi posición dado el tamaño de las letras que aparecían en el apuntador.

Tal vez, y por aquello de cantar a "su manera", Sinatra, se permitió el lujo de "perderse" por las estrofas de la canción, pero, cuando lo hizo fue con tanta maestría que, los lapsus, se convirtieron en una genialidad solo al alcance de artistas de su talla. 

Terminado el concierto, y cuando yo no tenía más que palabras de admiración para lo visto y escuchado, se acerca un conocido  que me aborda y suelta a bocajarro: ¡ Vaya play back se tiró el "pavo"!. Me quede sin habla. Cuando reaccione le dije: " La ' voz' no necesita  play back como los vinos de reserva  no se embotellan en tetrabrick". La chorrada parece que hizo su efecto y no obtuvo respuesta del "entendido" ¡ That´s life !, que cantaría Sinatra.