miércoles, 19 de junio de 2013


            JE T'AIME,MOI NON PLUS...



         LA CENSURA EN LAS "PATATAS"

Mi primer punto de referencia del ambiente musical a nivel discográfico fue, sin duda, la amistad con Víctor Villegas, una persona carismática  y muy eficaz que trabajaba en el departamento de Promoción de Fonogram – Philips . Tanto es así, que hoy el Auditorio y Centro de Congresos de la Región de Murcia lleva su nombre Víctor Villegas, por haber dejado constancia  de su buen quehacer profesional en la dirección de este recinto , tras abandonar la compañía fonográfica.

Cada vez que viajaba a Madrid,lo primero que hacia era desplazarme a la Avenida de América y allí, en el edificio de esta compañía  pasaba por lo menos, una mañana entera yendo de departamento en departamento, conociendo las interioridades  del mundo del disco en sus facetas de producción, promoción y ventas. Mi gran aliada era "Pepa", la eficiente secretaria de Víctor Villegas con la que prácticamente compartía "mesa" de oficina a la espera de ser recibido por Víctor .Tengo que reconocer, y lo reconozco, sin pudor, que era un autentico "pelmazo".Muchas veces pensé que, al traspasar las puertas de recepción , el portero debía comunicar a los respectivos departamentos mi presencia : ­¡Esconderos que viene Nonito!.

Llegó un momento en que andaba por la planta baja de Fonogram como por mí propia casa."Compartía" la audición de cintas enviadas por los artistas y grupos en la sala de producto, opinaba sobre sus calidades artísticas y sus cualidades comerciales y "vivía" el nacimiento de proyectos de promoción. Me sentía "importante"….Una de mis "debilidades" era el departamento de producto, donde se decidía la edición de las muestras discográficas llegadas del extranjero. Algunas de las piezas más queridas de mi discoteca provienen de los "descartes" que se producían en esta sección. Discos fenomenales que, por  falta de mercado, nunca llegaron a editarse en España y que,"caían" en mi poder gracias a la insistencia y "perseverancia" de mi presencia.

Recuerdo mi participación "activa" en la edición de los dos primeros álbumes "revivals" del mercado español. Se trataba de una selección de grupos  y solistas de los años  50  de la música norteamericana del sello "Mercury".Toda una "gozada" que iba camino, y  nunca mejor dicho, del baúl de los recuerdos ya que en la dinámica del mercado, a comienzos de los 70, aún no se había hecho "hueco" para el recuerdo. Expuse coloquialmente mi parecer al respecto, aduciendo bajos costos de esta edición y la necesidad de fortalecer el llamado "fondo de catálogo". Philips y Polydor lo tenían y muy bueno. .Al parecer mi "defensa" del producto tuvo su efecto y esos ejemplares se editaron.

También la comedura de coco a la que sometimos, tanto Xerardo Rodriguez -- por aquél entonces trabajando en Radio Popular de Vigo -- como yo, a los encargados de producto -- la " Pepa " nos ayudaba en la empresa -- sobre la necesidad de editar la discografía del patriarca de la música celta Alan Stivell . Una insistencia que cumplió su objetivo.

LOS JADEOS “SEXY - MENTALES”



Un buen día, al llegar a las oficinas de Fonogram, me encuentro con una algarabía en los despachos de producto y promoción .Caras de sorpresa, risas, comentarios...Aquello no era normal . Algo pasaba…!Y tanto! ..Le pregunto a Victor Villegas el motivo de aquella alteración ambiental y, cogiéndome por el brazo, me lleva a la sala de audición.

Una vez allí coloca un "single" en el giradiscos y me lo hace es cuchar. La canción era agradable, con cadencias "sexy-mentales" que acariciaban la pituitaria del morbo y ponía a cien las elucubraciones sexuales  con el diálogo  “ardoroso” entre una chica y un  chico... Jadeo viene, jadeo que se va,  más jadeos...todos los jadeos del mundo. !Tremendo!.

Acabamos la audición y me pasa la portada al tiempo que  me pregunta mi parecer. Mientras leo el título de la canción y el nombre de los intérpretes, --Serge Gainsborough y Jane Birkin.- Je T'aime moi... non plus" --, doy opinión sobre lo que acababa de escuchar:" Esto es la repera. Vais a vender toneladas si pasara la censura…lo cuál veo bastante difícil”.

Me mira con sonrisa “socarrona” y dice..." Tampoco nosotros teníamos esperanzas de que pudiera pasar la censura pero, ¡la pasó!... ¿Que me dices?, respondo sorprendido, ¿estás de coña?...!Eso es imposible! --exclamo--. Me coge del brazo y me dice…"Ven conmigo"...Me lleva a su despacho y me enseña el permiso de edición y el visto bueno de la censura.! Increíble!..”Je T'aime...moi non plus" tenía las bendiciones de la censura.

En los corros de la oficina se bromeaba con el "despiste" del censor y se barajaban diversas hipótesis al respecto, desde la posibilidad de que el "comisario moral" tuviera las pilas del "sonotone" gastadas y confundiera los jadeos del "climax erótico" con respiraciones asmáticas, hasta las más diversas situaciones --a cada cuál más risible -- causantes de la "autorización".


Despu‚s de la celebración del despiste "censor",alguien eliminó en seco las sonrisas y las bromas al preguntar,¨¿Qué vamos hacer?.¨Editamos el disco?.¨¿No editamos el disco?...Todos teníamos claro que una vez en el mercado se iba a organizar una buena... ¨ Tú lo pondrías en tu programa de radio? -- me preguntan--."Si está autorizado si, pero me temo que habrá muchas " protestas " por parte de los oyentes  más" conservadores " y la dirección pueda ejercer la censura que no ejerció el censor".

Todos los comentarios incidían en que, una vez en el mercado, el disco iba a ser retirado de inmediato a pesar del "permiso" oficial. Las dudas asaltaron a los responsables de la edición del disco  --quiénes, después de mucho pensar, concibieron una estrategia para su lanzamiento. Se prensaría una importante cantidad de copias y se "endiscarían" las tiendas sin ninguna promoción para evitar que las "tijeras" de la censura entraran al "paño".Así se hizo y cuando el disco se presentó a las tiendas, estas compraron un buen número de copias que empezaron a vender como "rosquillas" hasta que la canción salió de los conductos de "promoción clandestina" para escucharse en algún programa de radio como el que por aquel entonces tenía en Radio Juventud de A Coruña. Recuerdo que el “dire” me llamó a su despacho para decirme que no emitiera esa canción…Le dije que estaba autorizada por la censura a lo que me contesto cordialmente…con una pregunta –a la gallega --… ¿No crees que esos jadeos son de mal gusto…?. Y dejé de emitir la canción.


Como se esperaba, el revuelo fue apoteósico y  la autoridad competente, el Ministerio de Información y Turismo,  se ordenó la retirada del mismo de las tiendas y se prohibió su radiación .La mayoría de los establecimientos que habían comprado importantes cantidades de este disco ,lo pusieron bajo llave y cuando llegaron los inspectores, dejaron que "secuestraran" cantidades mínimas pues tas en las estanterías como "cebo".El resto, lo fueron vendiendo de "estrángulis" a precios muy por encima del "oficial".Fue todo un número uno en el mercado negro.

MARCHAS MILITARES COMO “PENITENCIA”

Las reacciones oficiales no se hicieron esperar y la compañía de discos que, en ningún momento había incumplido la ley, se vio acosada por quiénes, habiendo dado luz verde al disco, querían "lavar" responsabilidades. Incluso las instancias mas altas del país entraron en juego para implantar el orden moral. La compañía discográfica tuvo que retirar oficialmente el disco del mercado, pedir "perdón" y dar mil disculpas por el "error cometido",para devolver la "honorabilidad" a los censores, y cerrar el caso con la edición de una "Antología de Marchas Militares" – por cierto estupenda --como "penitencia" por el grave pecado "cometido".