jueves, 2 de julio de 2015

LOS CONCIERTOS EN VERANO "BRONCEAN " LA AFICIÓN



De siempre, cuando llega el verano, el caudal de las fuentes discográficas baja ostensiblemente y las novedades con visos de relieve se quedan en "stand by", para su edición a partir de septiembre de cara al mercado navideño.

 Actualmente el "aparato" de las ediciones discográficas está sufriendo un ajuste provocado por las innovaciones que internet aporta al sistema  que junto al "revival" de editar "singles" como adelanto del álbum, ya se calienta el ambiente, con meses de antelación, creando la expectación conveniente. 

Hoy por hoy la canción del verano, al  "viejo estilo", heredada de los Festivales Italianos de la Canción de los años 50 y 60 del siglo pasado, ya no existe. En su lugar existe la "música del verano", con profusión de "chunda,chunda" para menear caderas con ritmos latinos y letras "calentorras". 

El verano, siempre se considero una temporada propicia para recoger la "cosecha" del disco grabado meses antes que sirve, gracias a la promoción realizada, para emprender giras de conciertos que por "casualidad" llevan el nombre del disco en cuestión.

 El verano es la época en la que abundan los conciertos de las "estrellas" y también, gracias a los cientos de festivales de diversa índole musical, y fiestas "varias" que se celebran en España , los artistas y grupos menos agraciados con la promoción tienen la posibilidad de sacarse las "telarañas" del invierno

. Siempre dije que los discos actúan como "tarjeta de presentación", incluso cuando se vendían, porque el negocio para el artista estaba en los conciertos. Ahora esa opinión coge relevancia puesto que, en una época en que los discos han bajado sus ventas, el negocio se refugia  más que nunca en los conciertos, hasta el punto que las compañías multinacionales también tienen su "tajada" proporcional en el caché del artista. 

Cierto que el IVAZO ha golpeado en los tobillos a la cultura, hasta hacerla cojear, pero aún con la "pata coja", los directos siguen manteniendo el fuego sagrado de la afición musical y son un "chute" que mantiene la supervivencia de artistas y grupos. Así que, este verano, toca  "broncearse" con música en directo, aunque no sea la del verano, que para el cachondeo, tampoco esta mal.