jueves, 27 de octubre de 2016

ABE RÁBADE TRÍO “ONCE”

ABE RÁBADE CONVIERTE LAS COMPOSICIONES EN UNA JAZZÍSTICA "LÁMPARA DE ALADINO ",DE LA QUE TODO PUEDE SALIR .


El pianista y compositor compostelano Abe Rábade , uno de los máximos exponentes de la actual escena jazzística española, acaba de editar nuevo disco “Once” (Karonte” que se suma a su extensa discografía – como líder, participando en formaciones de otros músicos y una elevada cantidad de proyectos musicales variados -- iniciada con “Babel de Sons” en 2001. 



Partiendo de que una pieza melódica puede transformarse en las manos de Rábade y recorrer muchos caminos en su desarrollo, el pianista propone que lo acompañemos para recorrer “Once” caminos (temas) que él abrió a su alrededor, sugerentes, cabales y vigorosos que, según propio testimonio, se dejan andar despacio. Ante una invitación tan apetecible, allá vamos.

Para templar y poner a punto la “musculación” sensorial, nada mejor que su versión jazzística del tema “A Bruxa” de Antón Seoane. Seguimos camino por composiciones propias, una de ellas tributo a Paco de Lucía -- y dos standars “Con Alma” de Dizzy Gillespie y “Smoke gets in your eyes” de Jerome Kern con el que llegamos a la meta final.

El camino es de lo más reconfortante con variados paisajes musicales que adquieren una diversidad de colorido, intenso por momentos, en contraste con otros más tamizados.

 Y es que en Abe Rábade la “discontinuidad” es una nota no escrita pero que está presente y claramente identificable por su angulosidad, asimetría  y sentido de la forma .La utilización de los espacios, el empleo de los silencios, las disonancias, los intervalos separados por los contrastes de registros y sonidos, las anticipaciones y los retrasos  o los acentos desenlazados están en los temas recorridos. 

Rábade maneja las dos manos con independencia, movilizando toda clase de escalas, arpegios, adornos, inversiones y alteraciones armónicas para convertir una composición en una jazzística lámpara de Aladino de la que todo puede salir. 

Le gustan las disecciones melódicas sin coartadas que llena de matices emocionales. Cuando acompaña, es un buen organizador de retaguardia. Sabe calcular el peso de una disonancia y la densidad de un ataque para combinarlo y proyectarlo sabiamente en el espacio. 

Tiene una gran empatía, una compenetración mutua, con la sección rítmica , con la que lleva colaborando desde 2008. Pablo Martín (contrabajo),  no  solo se circunscribe  al turno solista intercambiando referencias con expresividad, abandonando por completo sus funciones metronómicas mientras Bruno Pedroso (batería) estimula con fluided rítmica encajando con la libertad del trio, subrayándolo el ritmo con sabiduría y seguridad , potenciando ambos el rico léxico del líder.

Recorridas las “once” etapas del camino, al final uno queda satisfecho por haberlo iniciado, con ganas de reiniciarlo nuevamente.