martes, 16 de enero de 2018

LUIS MORO: UN "PACTO" CONSIGO MISMO



Tras conocer buena parte de la obra discográfica de Luis Moro , “Psicodelia?”, y proseguida con “Los Vulnerables”, “En lo profundo”,“ Defectografía”,  “Carnaval humano” y "Cielo color Burdeos", la llegada de un nuevo trabajo de este cantautor, "El pacto",  pone en sobre aviso las neuronas sensitivas y emocionales para poder percibir y disfrutar del contenido de este disco. 

Luis Moro es un cantautor diferente, y como tal requiere una adecuación para su escucha, que sea  capaz de captar la personalidad de el mundo interior en el que se genera la inspiración creativa, y donde se desarrollan sus posteriores secuencias en las que filtran textos y música para vestirlas como canción. 

Luis es un cantautor "raro", entendiendo que esa "rareza" implica un valor añadido a su obra, que no sigue el curso  de las pautas habituales  y llegan impregnadas de aromas y narraciones, historias de "outsider", que ahondan en lo surreal, en la teatralidad de un escenario "noctívago"  en el que Luis se erige como crooner urbano  con una voz lánguida,  somnolienta, educada en el sentimiento, que transporta los lamentos, el desánimo, y los hace poema acerando su voz para convertirla en su principal instrumento, expandiendo sus historias de perdedores urbanos , con imaginería literal muchas veces en base al "cut-up" , para asomarlos al exterior profundizando en las emociones descritas en los nueve temas de este nuevo trabajo --"Noche", "Mini Bar,Mini Bar", "La Acordeonista", "Budapest", "Adiós Foxtrot", "Luciérnaga", "Apolo Desolación", "Lulú" y "El pacto" --.


Un trabajo  en el que subyace el fondo de unas "conversaciones consigo mismo" que buscan  la comunicación necesaria con un auditorio alejado de frivolidades y predispuesto a escuchar narraciones de las que cuelgan vivencias, ilusiones, sueños, desilusiones o testimonios de esperanza que visionan con sonidos y melodías "colgantes" sobre las que se balacean letras que nacen en sentida combustión, con talante perezoso,  para ser apreciadas a paso lento, con la inclusión de descriptivos silencios que actúan como pausas reflexivas y dan mayor claridad a la oscuridad textual y ayudan a valorar satisfactoriamente la imagen auditiva que por momentos es fascinantemente adictiva, silueteados con pespuntes de guitarra y  ropaje rítmico sobrio, sin florituras, equilibrado entre lo etéreo y lo terrenal, que propicia la orientación interna con un tapiz sónico intrigante.


 Grabado en los Estudios Bruar (A Coruña), junto a él --voces, acústicas, eléctricas, slides, percusión – comparten créditos José García– baterías, percusiones, shakers, maracas, cacerolas, mazas, panderetas, campanillas, ruidos : Andrés Saavedra – bajos--;Fran Borrego – eléctricas, slides --;  Nicolas Vietes - guitarras eléctricas , guitarras aústicas, kalimba,pianos,ruidos ; Brais Maceiras – acordeón, Pablo Seijas, piano y coros ;Silvia Penide,coros; Felix Arias – coros y Lucía Rolle, voz, coros y guitarras acústicas. El diseño y la fotografía del disco corresponde a Lucía Rolle.