lunes, 3 de abril de 2017

REVOLVIENDO EN LOS ARCHIVOS (1975): EL "TRIQUI TRIQUI" DE DEMIS ROUSSOS EN "A CORUÑA LA NUIT"









Era uno de los "Hijos de Afrodita". Junto al  vitoreado Vangelis, el voluminoso cantante Demis Roussos, nacido en AlejandrÍa con árbol genealógico enraizado en Grecia, habían conseguido incluir el nombre del grupo " Afrodite Childs" en las listas europeas de éxitos de los años 70. Más tarde, ya en solitario, sus canciones con brisas mediterráneas, sus kilos y su peculiar estilo de canto, convirtieron a Demis Roussos en el, corpulento y aparatoso " Rey del Triqui, Triqui".


Un buen dia Alejandro Figueroa, propietario de la sala "Nova Olimpia" de Vigo, me cuenta su intención de traer a Galicia una serie de figuras internacionales. Actuarían en el Pabellón de Deportes de La Coruña y en " Nova Olimpia " de Vigo siendo Demis Roussos, el encargado de abrir esta programación estelar que continuaría con un concierto de Tom Jones. Aplaudo la idea y ofrezco mi colaboración.

 Unos días antes de la fecha del concierto, el departamento de promoción de la compañía discográfica Philips-Polygram contacta conmigo para programar la corta estancia de Demis Roussos en la ciudad,en función de las exigencias del artista que, como figura estelar que era, resultaban de lo más llamativo. Demis Roussos viajaba desde Madrid en una lujosa "limousine" y, se hospedar¡a en el Hotel Atlántico junto a sus músicos. "Exigía" un abundantÍsimo "buffet" para mantener en forma sus 150 kilos de peso y un recorrido turístico nocturno en compañia de tres chicas. Si no había recorrido, se conformaba con las tres chicas para pasar la noche en buena compañía.

Jose Ramón, que así se llamaba el responsable de promoción de la compañia convertido en " road-manager ", me ruega encarecidamente que haga lo posible para satisfacer las exigencias del "pantagrulico" cantante para que no haya ningún problema. Asumo la organización del gigantesco "buffet" pero muestro mis dudas sobre la posibilidad de encontrar compañía femenina por triplicado...lo iba a intentar pero, no garantizaba nada. 

A la hora fijada, paso por él hotel para dar la bienvenida al cantante que, después de ser presentado por Jose Ramónn como el "anfitrión" de su estancia en La Coruña, me suelta con pícara simpatía en un chapurreado "francés-castellano": "Bién, bién...¨ ¿Que tal de chicas por aquí?. Trato de explicarle que La Coruña es una ciudad de provincias y que el "ambiente" de la noche no es como el de Barcelona o Madrid. Intento, con diplomacia, poner las cosas "difíciles" para que reconsiderara el capítulo nocturno pero, parece no hacerme caso.

 Nos despedimos hasta después de la actuación y camino de la salida José Ramón insiste en la compañía femenina, contándome la fiesta que  había montado dos días antes en Madrid el bueno de Demis Roussos. "­Madrid es Madrid!", respondo, "olvídate de fiestas". Todo lo más, podemos llevarlo a un cabaret y allí, que se lo monte como pueda. No hay otro plan". 

No parece agradarle mucho la idea al "road-manager" que, al igual que yo, confía en que después de la actuación, Demis Roussos esté‚ cansado, y quiera retirarse al hotel.

Durante el concierto le comento al promotor Alejandro Figueroa, las "claúsulas" del contrato de Demis Roussos para que las tuviera en cuenta el día siguiente en la actuación de Vigo. Bromeamos con ellas y, por su parte, no vio‚ mayor problema para cumplirlas teniendo en cuenta que la actuación sería en una discoteca y sería más fácil encontrar "groupies" para hacer compañía a Demis Roussos.



 Acaba la actuación y llega el momento de ir a los camerinos. All¡ me planto y el ambiente que se respiraba no era, precisamente, de cansancio. Saludo y Demis Roussos me dice : "En media hora estaré listo para conocer "La Corua la nuit". Miro para para el "road-manager" a la espera de que "desilusione" al fogoso cantante y, me encuentro con un, "esperamos en el coche" que me intranquiliza:"Jose Ramón" , vuelvo a insistir, " el ambiente est  chungo y como no vayamos a tiro fijo, no hay nada que rascar". "­Vamos a ver que pasa!, responde.

Sale Demis Roussos, entramos en la tremenda "limousine", y el chófer pregunta: ¨A dónde?. Demis y Jose Ramón miran hacia mí y, contesto, "­ Al Carballeira!" -- un local nocturno que, por entoncés tenia fama de tener "buena re-putación"--. ­De perdidos al río!

Llegamos a la plaza de María Pita y la "limousine", se "atasca"...,y que no entra por los arcos de la calle de la Florida. Después de maniobrar cerca de 20 minutos y destrozar el costado del coche contra las columnas de acceso, nos plantamos a la puerta del establecimiento, con la "limousine" ocupando todo el ancho de la estrecha calle...Me apeo,  y hago una avanzadilla para observar el terreno. ­¡Vaya mogollón!. 

Chicas había cantidad, pero, el ambiente no me parecía el más adecuado para una "estrella" de la canción. Vuelvo al coche‚ y digo lo que hay. Demis Roussos no se lo piensa dos veces y se incorpora del asiento para salir del coche.

La entrada es triunfal. El orondo y redondo Demis Roussos, con gran sombrero y tremenda túnica, se planta en la puerta del "Carballeira" atrayendo la mirada de todo el personal, mayoritariamente femenino, que empieza a alborotarse, sacando parecidos. Nos sentamos y las "damas de la noche" ponen cerco a la mesa..."­¡Como se parece a Demiss Roussos!", dice una, mientras el cantante luce una sonrisa de complacencia de oreja a oreja. Nos sentamos en un rincón del local, para pasar desapercibidos. mientras que  el uniformado chófer de la "limousine", se levanta y encamina sus pasos hacia la barra para pedir las consumiciónes. 

Mientras espera, atiende las preguntas que le hacen las sorprendidas parroquianas, y acaba  confirmando la identidad del cantante ...­ ¡Menuda algarabía se montó!.... De repente, todas las chicas del local se acercaron a la mesa para pedir "autógrafos", "consumiciones" y  ofertar amplios "servicios" al cantante. 

Jose Ramón se asusta  por el caríz que  toman los acontecimientos y  quiere sacar a  Demis Roussos del local con el pretexto de que, al dia siguiente, debian de madrugar para viajar a Vigo.No logra convencerlo. Demis estaba como un "pachá " rodeado de chicas y disfrutando del ambiente.

Cuando llega la hora del cierre, Demis Roussos -- de ideas fijas --pregunta donde se podía seguir la fiesta en compañía de tres de las chicas que había seleccionado. Al decirle que era muy tarde, y que prácticamente todo estaba cerrado, frunce el ce¤o y comunica su decisión de marcharse al hotel acompañado por su séquito femenino al que invita a tomar unas copas en la habitación.
 Al final se había salido con la suya y, con la misión cumplida por mi parte, me despido de él,  pido un taxi y camino de casa llevó al "road manager" hasta el hotel, cuya dirección había indicado previamente al chófer.

Al despedirnos,  comprobamos como la recepción del hotel  se había montando un "alboroto", con  el chófer, las tres chicas y Demis Roussos, discutiendo con el recepcionista. Nos acercamos..."¨Que pasa ?", preguntamos...¡No dejan subir a las chicas a la habitación!, responde el chófer ...mientras Demis ponía cara de incredulidad ante la negativa de que el servicio de habitaciones no le sirviera unas copas...Impertérrito el "portero de noche", apoyaba la prohibición aludiendo a la falta de servicio de habitaciones  a esas horas..."Si quieren pueden bajar a  la Discoteca " As Gabeiras" que aún está abierta" .

 Fueron infructuosos los intentos de mediación para convencer al recepcionista de que se trataba de un "personaje" que, por su popularidad, necesitaba discreción .Respetuoso, pero con retranca respondió ..."Discreción la van a tener toda porqué en la discoteca solo están los músicos que lo acompañan". 

Entramos en la discoteca y, efectivamente, allí solo estaban  los ocho músicos de Demis Roussos con los que compartimos mesa. No pasaron quince minutos cuando el camarero indica que es la hora de cerrar ante las protestas del animado grupo que se resistía a finalizar la fiesta.

Subimos todos a recepción, con una "estrategia"que posibilitara el acceso de las chicas a la habitación. Formamos  un grupo en las proximidades de los ascensores para esconder a las acompañantes   de las miradas del recepcionista mientras el "road manager" pedía las llaves de toda la expedición. Ocupado recogiendo las llaves de  los casilleros, las tres   chicas y Demis desaparecieran en uno de los ascensores arropados por la logística de camuflaje que desarrollaba el resto del grupo. Los músicos fueron subiendo mientras José Ramón y yo, nos quedamos en recepción cubriendo la retaguardia.

Nos despedimos,...con la la consigna de  "misión cumplida, regresamos a la base".


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