viernes, 13 de abril de 2018

MI ADIOS A DITO LIÑEIRA, TODO UN PERSONAJE CORUÑES



Se fue con la velocidad que tanto le gustaba y cuando un amigo se va, quienes compartimos vivencias con él, quedamos tocados. 

Falleció Amador Liñeira García, mi amigo Dito Liñeira, con el que, en la "adolescencia madura", compartí más de una correría que en estos tristes momentos, al recordarlas, dibujan un rictus de emoción en mi ánimo. 

Me llamaba Nené que era como me llamaban mis padres y hermanos. Era muy buena gente y tenía un "toque" especial en su personalidad, "eternamente joven". Y no lo digo como recurso habitual en los recuerdos póstumos, porque lo era de verdad. 

Quiénes lo tratamos y lo conocimos, que somos muchos, siempre lo recordaremos como un personaje, afable, jovial, "planchón", muy "dandy",  con una cordialidad en el trato que en ocasiones se subía al mundo de las fantasías, con una convincente seriedad que nunca perdía a pesar de la ficción que rodeaba por momentos  sus conversaciones.

 Era todo un personaje, un coruñés de pro. Con él viví muchas anécdotas. Tanto es así que un día le propuse hacerle una entrevista para contarlas públicamente , porque algunas, como la venta del Castillo de San Antón a un francés durante una comida en el Madrid de los años 60, en la que estuve presente, tenía mucha gracia. 

En aquella ocasión me había levantado varias veces de la mesa, para no "estropear" la operación con mis carcajadas. Al salir de la comida le recriminé con cachondeo su "osadía" y con seriedad impostada respondió: "Si no llega a terminar la comida le vendo la "Torre de Hércules".

 No quiso recordarlas en público .Me dio sus motivos que eran muy comprensibles y seguimos charlando de "nuestras cosas" entre risas,  

 ¡Era mucho y bueno!. En el repaso ambiental y costumbrista de A Coruña de principios de los años 60, en un libro escrito por los periodistas Xesús Flores y Xosé Mexuto, y editado en 1993 por Xerais, salimos los dos : “A boite do Hotel Embajador estaba chea aquel sábado estival do 64. Os dous locais de moda da cidade, o da Solana estrouto, no que o vocalista Jai e a súa orquesta animan a mocidade, non teñen unha soa mesa libre. Na barra do Embajador, uns "nenos ben", posiblemente Nonito Pereira e outro ó que algunhas mozas alcuman El Gambita, falan entre eles sorrindo, mentres ollan as rapazas de esquello. Beben “cup” e visten americana, gravata estreita e pantalón axustado“ 

Al que denominaban El Gambita no era otro que Dito Liñeira, compañero de "correrías"que dominaba la escena con soltura y que, de vez en cuando, subía a la tarima de la orquesta para marcarse unas canciones románticas italianas –"Al di lá" era su preferida– . 

Cuando le dijeron que se parecía a Julio Iglesias, "asumió" el rol con tanta convicción que la TVG le hizo un reportaje.

 La última vez que nos vimos quedamos para contarnos aventuras en una comida . No pudo ser. Queda pendiente. 

Tu ahora descansa en paz Dito.