miércoles, 10 de agosto de 2016

EL "OCASO" DE LAS CANCIONES DE VERANO



En "ilo tempore", no había un verano que se preciara sin "una canción" que en sus primeros años solía tener, por lo general, un estribillo pegadizo, muy bailable, con letras alusivas a playas, fiestas y alegría, en medio de un repertorio veraniego de amores fugaces, guateques animados y ambiente despreocupado. Hoy este fenómeno más sociológico que musical está dando las "boqueadas.

El fenómeno de lacanción del verano” .considerado un "fenómeno que es pura cultural de masas", tuvo su origen en Italia. En los años 60 la industria discográfica que dictaba la moda musical, viendo que el Festival de San Remo suponía todo un éxito de ventas en el mercado de invierno, decide poner en marcha uno similar en verano. Se denominó Disco per l’estate --“Disco o canción del verano”-(1964). Una de la causas del “invento” de la canción del verano fue la explosión del disco “sencillo” con la "música yé-yé", que acogió a todo tipo charangas en unos meses considerados tradicionalmente como un paréntesis, sin apenas incidencia en las ventas.

 Desde un principio, las casas discográficas contaron con el apoyo indirecto de las emisoras de radio, que al darse cuenta de la gran aceptación popular pensaron  ¿por qué no potenciar la programación con ese tipo de canciones, si con ello se lograba una cuota más alta de audición?.

 Fue la radio en España quien primero copió la fórmula importada desde Italia, pero con un cambio importante: para nombrar a la canción ganadora solicitaron al público que votara a lo largo del verano

Tan solo interesaban aquellos temas dirigidos al éxito inmediato y fulminante, aunque fuese efímero; nadie se atrevía a proponer otro producto en esos meses de la canícula. Los tiempos cambiaron cuando la música pop comenzó a potenciar los discos LP. 

Muchos grupos musicales consideraban a los discos “singles” poco idóneos para transmitir sus ideas. La sorpresa fue grande al comprobar que si el producto era de calidad los discos LP se vendían también masivamente. Los editores descubrieron que una mayor exigencia técnica y artística a la hora de grabar podía rendir también buenos dividendos. A partir de ahí, se inició una coexistencia “pacífica” que obligó a las discográficas a alternar en las preferencias del público; por un lado, temas desenfadados con el único objetivo de entretener para la “canción del verano”, y por otro, productos de una mayor calidad también para esos meses de estío. 
Uno de los factores que más ha contribuido al ocaso de la “canción del verano” ha sido la fragmentación del mercado y sus canales de distribución. Hasta los años 80 la “canción del verano” siempre se decidió en la radio, perdiendo poco a poco su influencia en beneficio de la televisión.



 Luego vino una etapa transitoria de triunfos esporádicos, bien por la fulgurante irrupción de nuevos medios tipo Internet, que solo entienden de inmediatez, o porque a los medios convencionales ya no les interesaba se fue perdiendo una tradición que desembocó en el panorama musical actual en el que casi nadie compone pensando en un momento determinado.